El futuro de las librerías

En todo rubro, en especial artístico, los actores de esa categoría tarde o temprano se ponen a pontificar sobre el mercado. Supongo que el punto, en el fondo es explorar esta pregunta, hacerse esta pregunta en público: ¿Las condiciones de producción (literarias, en nuestro caso) afectan o no el formato mismo del producto? ¿Hasta qué punto puede el productor involucrarse directa y económicamente con esta producción? Hay quienes dicen que a) sí y b) hasta las manos, y quienes todavía levantan una ceja colectiva.
Se ve ya la ola, hace un tiempo, del ebook, conformada a lo largo de años y de deseos acumulados (antes de la existencia del mp3 ya se hablaba sobre esto) y ambición por millones y millones gastados en desarrollo de ideas, de tecnologías, marketing … La que se viene, uf.
A mí todavía me pone un poco nervioso que el dueño de las tecnologías termine siendo el nuevo librero de mi barrio. Más cuando mi barrio equivale al planeta entero y los pequeños negocios ahora son enormes corporaciones, mucho más grandes que cualquier editorial grande que conozcamos y, a veces, más grandes que la imaginación. Y también que no se resista a confundir mercado con lo que hace realmente a la literatura, que es su arte, no su envase. (Esa es, precisamente, mi primera crítica contra el “diseño”, una disciplina aún sin contenido, un envase en su estado más puro, una superficie perfecta sin más allá, y por lo tanto muy lejos de constituir un arte, por más lindo que parezca; más bien queda claro que es una industria. Por lo tanto nuestro mundo ha sido dominado por los “diseñadores” y sus marcos de referencia y pensamiento y adaptación o capacidad o arte para satisfacer a la gente que maneja el mercado, que tampoco me cae muy bien que digamos). Que no haya resistencia, que no se piense en las contradicciones, que esté tan implíciito el pensamiento de que si no es negocio entonces desaparece y si algo dicta lo que es o va a ser eso es el mercado porque en un capitalismo tardío como el nuestro todo en un bien consumible y punto… eso sobre todo, porque ¿dónde nos deja, gente? ¿Vale la pena seguir, entonces y así?
Sigo fiel a mi postura: me opongo indeclinablemente a todo lo viejo, y a todo lo nuevo.
¿Es un tema de todos la supervivencia o desaparición de las librerías?
Va a ser un asco, la lucha de mercado que se viene, de eso estoy seguro. Y también estoy seguro que eso no tiene absolutamente nada con lo que entendemos por literatura. Pero tampoco el libro, papel, es más literario. No por oposición a una postura se defiende automáticamente la postura opuesta; justamente ahí radica el problema. Porque van a tener que ver las cosas desde una tercera postura más que desde un punto medio de negociación, justamente para poder negociar un poco. Pero sobre todo, ese punto tercero y neutral, desde ahí tenemos que pensar nosotros en esto.
Eso sí: cada día, en cuestión de libros, estamos más lejos del Creative Commons, del Open Source, del Copyleft… las cosas avanzan en una dirección que cada vez me interesa menos, porque su condición de producto, de consumible, está más y más resaltada. Se habla de libros (producto), no de textos (lo que sabemos que importa, el contenido), ¿no? Qué libro leíste significa, más y más, qué libro compraste. Algún día tendremos que formularnos qué es la literatura en base al envase (lo digo así con intencionalidad).

El artículo:

25-01-2010
El futuro de las librerías
Autor: José Antonio Vázquez
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