Los sueños que no tienen copyright

Este libro de Cecilia Pavón…

…muerde la punta de los dedos cuando lo abrís:

Parece que la mordida es suave, apenas se apoya la punta de los dientes, y hay una ligera presión que casi hace cosquillas y casi te pone los ojos en blanco. Pero después te descubrís la marca roja en las yemas, como para recordarte por dónde anduviste.

No sé, quiero evitar un comentario literario y quedarme con la sensación pura de haber leído este libro por tercera vez y que me hizo descubrir otras escrituras amigas que son como flores. (Es una forma nueva para mí de reaccionar frente a lo que leo, muy poco pulida todavía).

Eso sí, algo sobre la manera en que están planteados los finales de estos textos te deja como en un descampado, a la intemperie, desamparado. ¿Cómo lo hace?

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